De dónde viene el concepto de peso ideal
El origen del peso ideal no está en la medicina: está en las compañías de seguros de vida estadounidenses de los años 40. La Metropolitan Life Insurance Company publicó en 1943 sus famosas tablas de "pesos deseables" basadas en los datos de sus asegurados: observaron que las personas con ciertos rangos de peso tenían menor mortalidad y los usaron para establecer primas. No eran datos clínicos de salud, sino actuariales de riesgo financiero, con sesgos importantes: los asegurados eran mayoritariamente hombres blancos de clase media, y los datos no controlaban por muchas variables relevantes.
Esas tablas se convirtieron, por inercia y difusión mediática, en el referente de lo que debía pesar una persona. Décadas después, los médicos las seguían consultando y las revistas las popularizaron como si fueran verdades biológicas universales. El concepto sobrevivió mucho más tiempo del que merecía su fundamento científico.
Hoy, la mayoría de los organismos de salud han abandonado el término "peso ideal" en favor de rangos de peso saludable, y cada vez más expertos en nutrición y medicina del ejercicio insisten en que el peso por sí solo es un indicador insuficiente de salud.
Las fórmulas que existen y cómo se calculan
A pesar de sus limitaciones, existen varias fórmulas de peso ideal que siguen usándose en entornos clínicos, principalmente como punto de referencia rápido. Las más conocidas son estas cuatro:
Fórmula de Lorentz (1929):
Hombres: Peso ideal = altura (cm) − 100 − [(altura − 150) ÷ 4]
Mujeres: Peso ideal = altura (cm) − 100 − [(altura − 150) ÷ 2]
Ejemplo (mujer, 165 cm): 165 − 100 − [(165 − 150) ÷ 2] = 65 − 7,5 = 57,5 kg
Fórmula de Broca (1871, simplificada):
Peso ideal = altura (cm) − 100
Ejemplo (mujer, 165 cm): 165 − 100 = 65 kg
Es la más simple y una de las más antiguas. No distingue sexo en su versión básica, lo que ya da una idea de su precisión.
Fórmula de Devine (1974):
Hombres: 50 kg + 2,3 kg por cada pulgada sobre 5 pies (152,4 cm)
Mujeres: 45,5 kg + 2,3 kg por cada pulgada sobre 5 pies
Ejemplo (mujer, 165 cm ≈ 5 pies 5 pulgadas): 45,5 + (2,3 × 5) = 57 kg
Desarrollada originalmente para calcular dosis de medicamentos, no como objetivo de peso saludable. Su uso se extendió fuera de su contexto original.
Rango basado en IMC saludable (18,5–24,9):
Peso mínimo saludable = 18,5 × altura² (m)
Peso máximo saludable = 24,9 × altura² (m)
Ejemplo (mujer, 1,65 m): rango = 50,3 kg – 67,7 kg
En lugar de un número único, da un rango. Es el enfoque más usado actualmente en medicina, aunque hereda las limitaciones del IMC.
Por qué todas fallan de la misma manera
Observando el gráfico anterior hay algo inmediato: cuatro fórmulas distintas dan resultados que difieren en hasta 8 kilos para la misma persona. Si el peso ideal fuera una realidad biológica objetiva, las fórmulas deberían converger. El hecho de que diverjan tanto revela que todas están midiendo lo mismo de forma imprecisa: la relación entre altura y peso, sin ninguna información sobre lo que hay dentro de ese peso.
El fallo estructural de todas estas fórmulas es idéntico al del IMC: tratan el peso como si fuera una magnitud homogénea, cuando en realidad es la suma de componentes muy distintos —músculo, grasa, hueso, agua, órganos— que tienen implicaciones de salud completamente diferentes. Un kilogramo de músculo y un kilogramo de grasa pesan lo mismo en la báscula pero no son lo mismo para el metabolismo, el riesgo cardiovascular ni la función física.
Además, ninguna de estas fórmulas considera la edad (una persona de 60 años tiene naturalmente menos masa muscular que una de 30 con el mismo peso), la composición ósea (las personas con huesos más densos pesan más sin que eso sea un problema), ni el nivel de entrenamiento físico.
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Para ilustrar el problema con un caso concreto, imagina dos mujeres de 165 cm:
Persona A: 58 kg, sedentaria, 32 % de grasa corporal, poca masa muscular, perímetro de cintura de 84 cm. Según todas las fórmulas anteriores, está en su "peso ideal" o cerca. Pero su composición corporal indica un riesgo metabólico real.
Persona B: 68 kg, entrena fuerza cuatro veces por semana, 18 % de grasa corporal, alta masa muscular, perímetro de cintura de 72 cm. Según las fórmulas, está "por encima de su peso ideal". Pero su composición corporal es metabólicamente más saludable que la de la persona A.
La fórmula dice que A está bien y B tiene un problema. La realidad fisiológica apunta en dirección opuesta.
Este caso no es un extremo inventado: es exactamente lo que ocurre cuando se aplican fórmulas de peso ideal a personas que hacen entrenamiento de fuerza, y es el mismo problema que vimos con el IMC. La masa muscular "pesa" más de lo que las fórmulas esperan, y las fórmulas no tienen ningún mecanismo para distinguirla de la grasa.
Qué sí tiene sentido calcular y por qué
Abandonar el concepto de peso ideal no significa abandonar los objetivos de salud. Significa sustituir un número arbitrario por indicadores que sí tienen respaldo científico robusto:
Porcentaje de grasa corporal: el indicador más directo de composición corporal. Rangos saludables orientativos: mujeres 20–30 %, hombres 10–20 % (varían con la edad). Se puede medir con bioimpedancia, pliegues cutáneos o DEXA.
Perímetro de cintura: la grasa abdominal visceral es la más peligrosa metabólicamente. Por encima de 88 cm en mujeres y 102 cm en hombres el riesgo cardiovascular aumenta significativamente. Solo necesitas una cinta métrica.
Índice cintura-altura (ICA): divide tu perímetro de cintura entre tu altura, ambos en la misma unidad. Un valor por encima de 0,5 es señal de alerta en adultos. Sencillo, rápido y con mejor correlación con riesgo cardiovascular que el IMC en varios estudios.
Capacidad funcional y fuerza: menos intuitivo pero muy relevante. La capacidad de realizar actividades físicas cotidianas sin fatiga excesiva, la fuerza de prensión manual y la resistencia cardiovascular predicen la salud a largo plazo mejor que el peso.
Marcadores analíticos: glucosa en ayunas, perfil lipídico, presión arterial y HbA1c dan información directa sobre el riesgo metabólico y cardiovascular real, independientemente del peso.
El mejor peso: el que puedes mantener sin esfuerzo extremo
Hay un concepto en medicina del estilo de vida que cada vez gana más respaldo entre los especialistas: el set point o punto de ajuste metabólico. La idea es que el cuerpo de cada persona tiende a defender un rango de peso concreto mediante mecanismos hormonales y metabólicos, y que alejarse mucho de ese rango requiere un esfuerzo sostenido que la mayoría de las personas no puede mantener a largo plazo.
Desde este punto de vista, el peso más saludable no es el que marca una fórmula sino el que puedes mantener con hábitos razonables y sostenibles: una alimentación equilibrada sin restricciones extremas, actividad física regular sin volúmenes de entrenamiento de alto rendimiento, y un nivel de estrés manejable. Ese peso puede coincidir o no con lo que dice la fórmula de Broca o el IMC de 22. No importa: lo que importa son los marcadores reales de salud metabólica.
La pregunta relevante no es "¿cuánto debería pesar?" sino "¿mis analíticas son buenas, mi cintura está en rango saludable, puedo hacer las actividades físicas que quiero hacer y me siento bien?" Si la respuesta a esas preguntas es sí, el número en la báscula tiene mucha menos importancia de lo que décadas de cultura del peso ideal nos han hecho creer.