Qué es la caída libre y qué papel juega la gravedad
La caída libre es el movimiento de un objeto que solo está sometido a la gravedad, sin ninguna otra fuerza que lo frene o lo impulse. En la práctica, en la Tierra eso no existe del todo porque el aire siempre ejerce resistencia. Pero en el vacío —o en la superficie de la Luna, que casi no tiene atmósfera— la caída libre pura sí ocurre.
La gravedad le comunica a ese objeto una aceleración constante hacia el suelo. Cuanto mayor es esa aceleración, más rápido gana velocidad el objeto en cada segundo de caída. La ecuación básica que lo describe es:
d = ½ · g · t²
Donde d es la distancia recorrida, g es la aceleración gravitacional y t es el tiempo transcurrido. Si despejamos el tiempo:
t = √(2d / g)
Esta fórmula es la misma para cualquier planeta o satélite. Lo único que cambia de un mundo a otro es el valor de g.
La gravedad en la Luna vs la Tierra: los números reales
La aceleración gravitacional depende de dos cosas: la masa del cuerpo celeste y el radio desde su centro hasta la superficie. La Luna tiene solo el 1.2 % de la masa de la Tierra, pero también es mucho más pequeña. El resultado neto es una gravedad superficial de aproximadamente 1/6 de la terrestre:
La diferencia es enorme: con g = 1.62 m/s² en la Luna, un objeto que parte del reposo solo alcanza 1.62 m/s al final del primer segundo, mientras que en la Tierra ya va a 9.80 m/s. La velocidad de impacto y la distancia recorrida escalan con esa diferencia.
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Aplicando t = √(2d / g) a alturas cotidianas obtenemos diferencias que ya se notan a simple vista. Aquí la comparativa para tres alturas de referencia:
Desde 1 metro de altura:
Tierra: t = √(2 · 1 / 9.80) ≈ 0.45 s
Luna: t = √(2 · 1 / 1.62) ≈ 1.11 s
Desde 10 metros de altura:
Tierra: t = √(2 · 10 / 9.80) ≈ 1.43 s
Luna: t = √(2 · 10 / 1.62) ≈ 3.51 s
Desde 100 metros de altura (equivale a un edificio de ~30 pisos):
Tierra: t = √(2 · 100 / 9.80) ≈ 4.52 s
Luna: t = √(2 · 100 / 1.62) ≈ 11.11 s
En todos los casos la relación es casi exactamente 2.46 veces más lento en la Luna, que es la raíz cuadrada de la razón entre ambas gravedades (√(9.80/1.62) ≈ 2.46). No es el doble ni el séxtuple: el tiempo escala con la raíz de g, no con g directamente, porque la distancia crece con el cuadrado del tiempo.
El experimento del martillo y la pluma: por qué funciona solo en la Luna
En 1971, el astronauta David Scott del Apollo 15 soltó simultáneamente un martillo y una pluma desde la misma altura en la superficie lunar. Ambos tocaron el suelo al mismo tiempo. En la Tierra, la pluma cae mucho más despacio por la resistencia del aire. ¿Por qué en la Luna no?
La respuesta está en Galileo: sin aire, la gravedad acelera todos los objetos por igual, independientemente de su masa o forma. Lo que diferencia la caída de una pluma y un martillo en la Tierra no es la gravedad en sí, sino la fricción con las moléculas del aire. La pluma, por su gran superficie y poco peso, desacelera muchísimo más. Elimina el aire —como ocurre en la Luna, cuya "atmósfera" tiene una presión diez billones de veces menor que la terrestre— y la igualdad de la caída libre vuelve a ser perfecta.
La fórmula t = √(2d / g) no tiene ningún término de masa ni de forma del objeto. La masa no aparece porque se cancela: la fuerza gravitacional es proporcional a la masa, pero la inercia también lo es, y los dos efectos se anulan exactamente. Galileo lo demostró teóricamente; la Luna lo demostró en directo ante las cámaras de la NASA.
Y en otros planetas: Marte, Júpiter y más
Con la misma fórmula y los valores de g de cada mundo, la caída libre puede compararse en cualquier lugar del sistema solar. Desde 10 metros de altura, los tiempos son:
Luna (g = 1.62 m/s²): 3.51 s
Marte (g = 3.72 m/s²): 2.32 s
Tierra (g = 9.80 m/s²): 1.43 s
Júpiter (g = 24.79 m/s²): 0.90 s
En Marte —destino previsto de futuras misiones con tripulación humana— la caída es más lenta que en la Tierra pero significativamente más rápida que en la Luna. Un astronauta en Marte percibiría una gravedad parecida a 38 % de la terrestre: caminar sería más fácil que aquí, pero muy diferente al "brinco lunar" que muestran los vídeos del Apollo. Júpiter, en cambio, aplastaría a cualquier objeto con una gravedad 2.5 veces mayor que la de la Tierra, aunque al ser un gigante gaseoso no existe una superficie sólida donde aterrizar.
Lo que todos esos mundos tienen en común es que la física es exactamente la misma. Las mismas ecuaciones, los mismos principios que Galileo enunció en el siglo XVII, funcionan desde la Luna hasta los planetas más alejados del sistema solar. Solo cambia un número: g.