Interés simple vs. interés compuesto
El interés simple se calcula siempre sobre la misma cantidad inicial. Si depositas 1.000 y la tasa es del 10% anual, ganas 100 cada año, sin importar cuánto tiempo pase.
El interés compuesto, en cambio, se calcula sobre el total acumulado hasta ese momento: el capital inicial más los intereses ya ganados. Cada período que pasa, la base sobre la que se calcula el siguiente interés es un poco más grande, y por eso el crecimiento se acelera con el tiempo en lugar de mantenerse constante.
Cómo funciona, paso a paso
Imagina que cada año tu dinero "se multiplica" por un mismo factor (1 más la tasa de interés en forma decimal). El primer año parte del capital inicial. El segundo año ya parte de un capital algo mayor, porque incluye lo ganado el año anterior. Repite esto suficientes veces y el crecimiento deja de ser una línea recta y se convierte en una curva que se empina cada vez más.
Dos variables deciden qué tan pronunciada es esa curva:
- La tasa de interés: cuanto más alta, más rápido se acelera el crecimiento.
- El tiempo: es la variable que más pesa a largo plazo, porque cada año adicional no suma, multiplica.
Un ejemplo con números reales
Supón que ahorras 100 al mes durante 30 años, con un rendimiento del 7% anual.
Total aportado en 30 años: 36.000
Total estimado con interés compuesto: alrededor de 122.000
La diferencia, unos 86.000, no salió de tu bolsillo: la generó el propio interés acumulándose sobre sí mismo, año tras año.
Lo interesante es que la mayor parte de ese crecimiento ocurre en los últimos años del período, no en los primeros. Por eso el tiempo invertido pesa tanto más que el monto inicial.
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Calcular ahoraEl error más común
El error más frecuente no es elegir mal la tasa de interés, sino postergar el inicio. Como el tiempo es la variable que más impacta, empezar cinco años más tarde no se compensa fácilmente ahorrando un poco más después: para igualar el resultado habría que aportar mucho más dinero del que se "ahorró" al esperar.
Otro error habitual es retirar los intereses generados en lugar de reinvertirlos. Si haces eso, vuelves al esquema de interés simple y pierdes justamente el efecto que hace poderoso al interés compuesto: que los intereses también generen intereses.