Qué es el IMC y cómo se calcula
El Índice de Masa Corporal (IMC), conocido también como índice de Quetelet por el matemático belga que lo propuso en el siglo XIX, es una fórmula que relaciona el peso con la altura para obtener un número adimensional que permite comparar el peso corporal de personas de distintas estaturas.
IMC = peso (kg) ÷ altura² (m)
Ejemplo: 75 kg, 1,75 m → 75 ÷ (1,75 × 1,75) = 75 ÷ 3,0625 = 24,5
Ejemplo: 90 kg, 1,70 m → 90 ÷ (1,70 × 1,70) = 90 ÷ 2,89 = 31,1
El resultado es siempre un número, normalmente entre 15 y 45 en adultos. Por sí solo no dice nada: necesita compararse con los rangos establecidos para tener significado.
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La Organización Mundial de la Salud estableció los rangos de IMC que se usan globalmente a partir de estudios epidemiológicos que relacionaban el IMC con el riesgo de enfermedades cardiovasculares, diabetes tipo 2 y mortalidad general. Los rangos no son arbitrarios: representan los puntos donde estadísticamente el riesgo empieza a cambiar de forma significativa en poblaciones grandes.
Es importante entender que estos rangos describen riesgos estadísticos en poblaciones grandes, no diagnósticos individuales. Un IMC de 26 no significa que vayas a tener un problema cardiovascular, sino que en promedio las personas con ese IMC tienen un riesgo ligeramente mayor que las que están en normopeso. La diferencia entre un 24,9 y un 25,1 es clínicamente irrelevante aunque cambie la categoría en el papel.
Qué mide realmente el IMC (y qué no mide)
El IMC mide la relación entre peso y altura. Eso es todo. No mide grasa corporal, no distingue entre músculo y grasa, no tiene en cuenta la distribución de la grasa en el cuerpo, y no considera la edad, el sexo ni el origen étnico, que son factores que afectan significativamente a la composición corporal con el mismo IMC.
Lo que el IMC sí hace bien es ser rápido, gratuito y reproducible. Solo necesitas una báscula y un metro. Por eso es la herramienta de cribado más usada en salud pública: permite clasificar a millones de personas de forma consistente sin necesitar equipos especializados. En ese contexto poblacional es útil. El problema aparece cuando se aplica de forma rígida al individuo.
En qué situaciones el IMC deja de ser útil
Hay grupos concretos para los que el IMC estándar da información poco fiable o directamente engañosa:
- Deportistas y personas con mucha masa muscular: el músculo pesa más que la grasa. Una persona muy musculada puede tener un IMC de 27–28 con un porcentaje de grasa corporal perfectamente saludable. El IMC la clasificaría en sobrepeso sin que eso refleje ningún riesgo real.
- Personas mayores: con la edad se pierde masa muscular y se gana grasa, pero el peso total puede mantenerse estable. Un IMC de 23 en una persona de 70 años puede esconder una composición corporal menos saludable de lo que sugiere el número.
- Niños y adolescentes: los rangos de adultos no aplican. En menores se usa el IMC por edad y sexo (percentiles), que es una escala completamente diferente.
- Embarazadas: el aumento de peso es esperado y necesario. El IMC pregestacional puede usarse como referencia, pero no el calculado durante el embarazo.
- Diferencias étnicas: estudios en poblaciones asiáticas han encontrado que el riesgo metabólico aumenta a IMC más bajos que en poblaciones europeas. Varios países asiáticos usan rangos distintos (por ejemplo, sobrepeso desde 23 en lugar de 25).
Cómo usarlo correctamente: como punto de partida, no como veredicto
La forma más útil de entender el IMC es como una primera señal, no como una conclusión. Un IMC fuera del rango normal es un motivo para prestar más atención y quizás explorar otros indicadores — no un diagnóstico en sí mismo.
Algunos indicadores complementarios que aportan información que el IMC no da:
- Perímetro de cintura: refleja la grasa abdominal, que es el tipo de grasa más asociado a riesgo cardiovascular y metabólico. Por encima de 88 cm en mujeres y 102 cm en hombres se considera riesgo elevado, independientemente del IMC.
- Índice cintura-cadera: complementa al perímetro de cintura teniendo en cuenta la distribución de la grasa entre zona abdominal y caderas.
- Porcentaje de grasa corporal: el indicador más directo de composición corporal, aunque requiere medición específica (bioimpedancia, pliegues cutáneos o DEXA).
Ninguno de estos indicadores es perfecto de forma aislada. Lo que tiene más valor diagnóstico es la combinación de varios, evaluada por un profesional sanitario con el contexto completo de cada persona.